Octubre 3, 2007

«Arritmia» de Leonel Giacometto

arritmia_450px1.jpgEn el mes de Julio (con su pre-estreno en junio) estrenaremos la pieza del dramaturgo argentino Leonel Giacometto Arritmia, bajo la dirección de Alberto Ravara, con las interpretaciones para su representación de Englys Flores como «Ana1» y Mirla Campos como «Ana 2» . Comedia estructurada en dos personajes que inciden sobre el lugar que ocupan las personas de tercera edad: sus relaciones, afectos y vida. Por ejemplo, al final de sus vidas la soledad es el único espacio que les queda y que les permite, si quieren, equivocarse al tomar sus propias decisiones (¿acaso el derecho a la Eutanasia?). Es una comedia registrada por lo dramático de sus personajes. Es decir, nos reímos de nuestras propias miradas al tiempo, a la vejez.

Destacado en el balance del año pasado como uno de los dramaturgos locales más prolíficos de las últimas temporadas, Leonel Giacometto es el responsable de “Fingido” una de las obras ganadoras del Concurso 2006 de Proyectos para subsidios de co-producción del Área Teatro dependiente de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad. El dramaturgo y los actores Nancy Barbero y Alexis Muiños; dialogaron con Rosario/12 acerca del proyecto que se estrenará el 2 de marzo. Después de compartir la experiencia de “De nuevo laleone.JPG furia”; Giacometto decide reunirse con Barbero y Muiños para retomar el camino de la experimentación a partir de la improvisación actoral.

“Yo venía trabajando -comenta Giacometto- con el tema de la dramaturgia del actor en `De nuevo la furia’ y en `Opera Negra’ y como algunas cosas no me cerraban con respecto a ese tema; se me ocurrieron una serie de pautas a partir de la manera de trabajar que era improvisar sin límites de tiempo, sin delimitación del espacio, y con ciertas intervenciones sobre lo textual”.

Julio Cejas. /Rosario/12
Fuente de la fotografía «Rosario/12»

De acuerdo a la crítica .… Esta es una pieza atractiva, sobre todo porque toca la suerte de quienes están en ciertos asilos y concebida para un público al que casi no se le ofrece alternativas de talante; como es el público de la tercera edad, aunque es una pieza que debe ser vista por todas las edades. Hablemos ya del montaje, dirigido con suaves pero firmes líneas por Ravara, sin efectismos y sobriamente. Las actrices: Mirla Campos y Englys Flores. Campos y Flores son unas de esas actrices natas, surgidas de esas sorpresas estupendas de la vida y formadas por su propia decisión de estar en escena y tener la oportunidad para hacerlo. … (Mariozzi Carmona, el Periodiquito/14 de agosto, 2007. Puede leerse más en critica teatral)

 

Octubre 20, 2006

II FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MAR DEL PLATA 2006, Argentina

 

DOLLWRIST

EN II FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MAR DEL PLATA 2006, Argentina
Del 6 al 15 de Octubre de 2006

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“Dollwrist” del dramaturgo y director Juan Martins, dirigida por José Sánchez (destacado actor de la agrupación Rajatabla). Es una producción del Grupo Estival Teatro que en después de su continuada y exitosa gira nacional nos representará en el EN II FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MAR DE PLATA 2006, el 14 de este mes, el país de La Argentina.

Esta pieza que ha contado con magnífica receptividad del público es una producción de Estival Teatro quienes reciben el apoyo financiero del Ministerio de Cultura por medio del IAEM. Y ahora se presentará con el regreso triunfal –y muy emotivo para esta agrupación– del actor Douglas Pérez (co-fundador de Estival Teatro) en el rol de “Exequiel” y su primera actriz, Mirla Campos, quien ha venido recogiendo un éxito tras el otro después de su presentación en la obra “Agnes de Dios” de Jonh Pielmeire en co-producción con el Teatro de Cámara de Maracay.

El argumento de la pieza consiste en un Hombre y una Mujer ocupando un espacio, un lugar en el que una ha atrapado al otro. Aura, una actriz que se ha venido a menos, espera a su victima Exequiel, un joven con ambiciones de escritor que trabaja en una televisora de office boy que será victima y victimario en ese lugar dentro del cual han edificado para sus complejos, temores y ¿por qué no?, sus pasiones.

Estas pasiones terminan en un drama que poco sabemos si forman parte de sus realidades o integran una metáfora sobre la violencia que ha contribuido nuestra sociedad de consumo y que alcanza su máximo exponente en el fenómeno de la televisión como una de sus máximas de expresión. Es también una exploración dentro de un filón de teatro político, pero que, a un tiempo, expresa en ese final del drama qué tan cuestionado pueden salir los individuos, representados acá en uno personajes derrotados por no haber evolucionado como individuos íntegros y de perfil humano. El público se encontrará con un desenlace el cual se le aparentará cotidiano y comprometedor.

 

«La trama constriñe a dos personajes como lo son Aura (interpretado de forma estupenda) por la primera actriz, Mirla Campos y Ezequiel (caracterizado de forma concreta y solvente) por parte de Rubén Joya. Ambos en una especie de juego sinuoso y de connotaciones psicológicas y hasta sexuales entretejen ´complejidades emocionales´ que los hace estallar en un cierre fatal.La trayectoria de Martins está cobrando fuerza con rapidez y su presencia en el terreno escritural ya tiene títulos bastante sonoros como, por ejemplo: Caramelo de Nueva York (a estrenarse el día 10 de noviembre); Cartas del corazón para Edith Piaf; Caperucita ríe a medianoche; A otra cosa mariposa o Con la piel en la mirada. Hay agudeza, mordacidad, humor corrosivo, diálogos cargados de intenciones y subintenciones, personajes chisposos y tramas atractivas»…

Carlos Herrera

…«Para nosotros, el espectáculo resultó placentero y un tanto erotizante. En otro país, los actores se habrían desnudado y aceptado unos cuantos rituales sexuales, pero aquí en Caracas algunas pautas sociales y legales han creado obstáculos para ver y disfrutar de algo que es muy corriente y hasta frecuente en otros escenarios donde el teatro no es sólo representación. Lo mostrado es más que satisfactorio y ha permitido ponderar las innegables condiciones de los histriones ahí involucrados. Y, por supuesto, hay un autor muy feliz por haber podido mostrar su obra a más espectadores que sacarán sus rotundas conclusiones.¡Se hace camino al andar, canta el poeta!…»

 Edgard Moreno-Uribe

Septiembre 29, 2006

“Cartas del corazón para Edith Piaf” en el II Festival Internacional de Monólogos

…Para Edith Piaf

Dentro de su reducida, pero, valiosa producción ha realizado una pieza clave en la dramaturgia venezolana; se trata, pues de Cartas del corazón para Edith Piaf, escrita y dirigida por Juan Martins. Que afortunadamente ha llegado a nosotros; enmarcada en la programación del pasado II Festival Internacional de Monólogos; gracias al IAEM. Su director, que aparece, tras su eclipse de inspiración, con una majestad absoluta, acreditándose como uno de los directores más completos y coherentes del momento presente.jose-sanchez-interpretando.jpg

Una auténtica obra maestra. Su destreza es total: técnica y artística. El tema hondamente humano, está expresado con admirable concentración, gracias al texto de su autor y a la nobleza interpretativa del actor José Sánchez. La puesta en imágenes, soberana a través de la mágica música de Edith Piaf, que da vida a la naturaleza y los personajes, creando con sus cartas una verdadera situación de nostalgia. El enfrenamiento consigo mismo, se resuelve en una agresividad infernal contra todos aquellos seres, que habían intervenido más íntimamente en su vida.

La historia de este montaje sobre la voluntad de sobrevivir es extremadamente sencilla, a pesar de su aparente complejidad. Un decadente animador de un programa televisivo, pasa toda una noche de insomnio e imagina durante ella; recordando las emotivas cartas que recibía de los teleespectadores. La fábula está hecha con trozos de su vida y tiene como protagonistas a sus teleespectadores. El personaje no quiere más emociones y se queda sólo, encasillado en su casa y en su mundo interior, cara a un futuro… (más)

Carlos Rojas
criticarojas@gmail.com
Especial para el Diario Vea/Un punto de vista

Fotografía Juan Carlos Navas (IAEM)

Septiembre 11, 2006

Cartas del corazón para Edith Piaf

 

jose-sanchez-en-el-estreno-de-la-obra.jpgUn animador de programas de autoestima de la televisión, quien un día no consigue ninguna razón para continuar con la audiencia, tendrá que recordar, junto con su público, muchas de las cartas que recibe a diario, con la diferencia de que ese día leerá y será parte a su vez de las anécdotas de aquellas cartas. Porque el espacio íntimo entre los relatos y el lector-público queda reducido a una simple noción de las emociones y el encanto musical de Edith Piaf. Sin que su interlocutor sepa en definitiva qué papel desempeñan los personajes que interpreta y cuál puede ser el resultado de leer cartas que tienen consigo historias de amor, humor y dolor. Dolor que se identifica con un sentido de lo urbano y lo prosaico a objeto de relatar la vida y la pasión de un hombre que se sabe en el fracaso y la mediocridad. Con todo, queda cuestionado todo evento de autoestima, dejando en evidencia la estupidez de su hecho mediático.

Texto publicado en la edición Cartas del corazón para Edith Piaf y otras piezas por la editorial The Latino Press de Nueva York.

 

Recientemente participó en el festival Off Art de Margarita con la mención especial por la iterpretación del actor José Sánchez.

Se presentó con éxito en el II Festival Internacional de Monólogos en Venezuela, actividad organizada por el Instituto de las Artes Escénicas y Musicales (IAEM)

 

...Sánchez es un intérprete que ante todo conduce emociones y sin dudas supo explorar las situaciones que el rol encomendado le deparó. Este ser solitario, al margen de sus propios engaños, hace de la voz de Edith Piaff su única compañía en la herrumbre de una habitación solitaria, sin otra voz, sin otra comunicación de retorno que el canal frío de un televisor con el que dialoga. Sánchez recoge sus cartas del corazón y su emoción final nos embarga hasta las lágrimas.

Rodolfo Rodríguez/teatroenmiami.net

Septiembre 7, 2006

Mirla Campos, una actriz de Estival

Mirla, la actriz
Francisco Rojas/Teatroenmiami.com

mirla-en-la-interpretacion-de-aura.jpgLa experiencia amasada como espectador me ha dado la oportunidad (muchas veces) de valorar la calidad de actuación de algunas actrices y actores del teatro venezolano actual. Mi laboratorio estuvo vinculado a la escena rajatablina y a la época de oro de los teatros universitarios, también al repertorio de El Nuevo Grupo que aglutinaba a los tres emblemas (Isaac, José Ignacio y Román) junto a la posterior etapa demarcada por los montajes de la Compañía Nacional de Teatro cuando Chocrón la dirigía y administraba con la eficiencia que siempre lo caracterizó. En ese trajín delicioso de ir y venir a Caracas y el de permanecer fiel al otrora Ateneo de Aragua cuando su cineclub y la euforia anual de su Festival de Teatro eran el máximo atractivo, comencé a hacer mi personal antología de piezas y a calibrar la presencia en escena de los actores de esas etapas. Había, por supuesto, los iconos que servían siempre de referencia. Cómo olvidar a Rafael Briceño en personajes como Próspero, Amadeo Mier… Y actrices que aparecen intermitentemente en mi memoria como Aura Rivas y América Alonso compartiendo la versión cabrujiana del personaje Brusca en Lo que Dejó la Tempestad de César Rengifo para la Compañía Nacional de Teatro.

En este sucinto viaje mental que ahora hago como pretexto para una reseña crítica de la actriz Mirla Campos, recuerdo, en la versión teatral de Carlos fraga de la novela de M.O.Silva, Casas Muertas para Rajatabla, la entrada a escena de Elba Escobar en uno de sus roles más brillantes. Fue una marca que me quedó para corroborar lo que, en una ocasión, me dijo en los entretelones del Teatro Juárez de Barquisimeto, Asdrúbal Meléndez, sobre la importancia del momento de ingreso al tablado de la acción dramática, justo cuando me tocaba compartir con él una escena de Tom Paine de Paúl Foster para el grupo Triángulo del Pedagógico de Barquisimeto, allá en los tiempos de los festivales de provincia.

Pues… Mirla me recuerda muchas cosas de las que ví en actores y actrices de los más característicos y versátiles. Su quehacer teatral modesto en cantidad lo ha colmado con la calidad escénica que posee de manera natural. No es el método lo que la define sino el talento que fluye en toda su humanidad desde que entra en acción, hasta que culmina y, aún después, nos queda grabada su imagen porque su impresión actancial se instala en la memoria. Así la recordamos en cada una de las piezas donde ha actuado y, en particular, en Agnes de Dios de John Pielmeire bajo la dirección de Mariozzi Carmona (a quien evoco compartiendo algunas de las experiencias arriba descritas)… En esta pieza, las entradas del personaje de monja, al cual Mirla interpreta como si de su alter ego se tratara, marcan el ritmo de la misma porque abarcan con su integral actuación, (voz, matices, cuerpo, espacio, manejo del vestuario.), una gran fuerza expresiva, la cual eleva en esta participación, al campo de la excelencia. Mirla sostiene y sustenta el drama en toda su intención conflictiva. El apoyo que ofrece al resto del elenco es capital para la cohesión del equipo de actrices que conforman el elenco.

Mirla se ha paseado por el escenario con la soltura de las más experimentadas artistas y en algunos casos hemos tenido que decir que lo mejor de la “puesta” fue la actuación de Mirla porque presentimos que, en su soledad, ha sabido recrear sus personajes con una eficiente memoria afectiva, para luego, en el ejercicio teatral, desarrollarlos con el director, pero más con el coraje de la actriz que rebasa el estudio sistemático… Así, por nombrar alguna pieza, observamos su rol en Caricias, de Sergi Belbi, dirigida por de J. de Jesús. También en su último trabajo: Dollwrist de Juan Martins (su mentor y compañero), donde el hilo conductor emocional junto a la pareja masculina que la complementa, es catalizado por su coherente fortaleza escénica. Construye un personaje protagónico que arropa el conflicto al darle la solidez a su caracterización, por encima del tiempo escénico y a pesar de los cambios de la acción y de los extensos parlamentos. Ella nos mantiene atentos al desarrollo y sentido de la pieza simplemente porque lo asume como quien asalta un espacio que le pertenece.

Podría detenerme en detalles pero no he querido hacer una apología de Mirla Campos, sino darle el lugar que le corresponde a quien nos ha brindado su cuerpo para mostrarnos otras apariencias expresivas con el don que recibió de la providencia divina y que ella ha asumido con la dignidad y humildad de una heroína anónima. Mirla tiene la fuerza de una actriz experimentada a pesar del poco espacio que ha tenido en el discurrir escénico. En cada performance ha mantenido ese destello que la hace lucirse, aun si la pieza es drama o una comedia como en el caso de Primero la Moral, de José G. Núñez, donde nos devuelve a una Olimpia fresca y abultada en matices, que nos hace reir hasta las lágrimas.

 

No sé cómo llegó al escenario Mirla. Sé que no pasó por una escuela de arte dramático, pero también sé que no tuvo problemas para subirse al último vagón que la condujo al Teatro… Ah… Y qué rápido aprendió a conformar un estilo y a disfrutar su trabajo de actriz, paralelo al de su vida cotidiana, la cual le reveló al corazón femenino, es decir, a la otra que es ella misma, su vocación…y, de esa manera, acompañada del duende que la hizo ser ésta que es hoy y que se enciende cada vez que se apagan las luces, aprendió a vencer los límites que la separaban del otro escenario y subió a él, cuando el timbre marca el inicio, a repetir el rito milenario.

Publicado en el Peridiquito/sábado 9 de sep.