Un animador de programas de autoestima de la televisión, quien un día no consigue ninguna razón para continuar con la audiencia, tendrá que recordar, junto con su público, muchas de las cartas que recibe a diario, con la diferencia de que ese día leerá y será parte a su vez de las anécdotas de aquellas cartas. Porque el espacio íntimo entre los relatos y el lector-público queda reducido a una simple noción de las emociones y el encanto musical de Edith Piaf. Sin que su interlocutor sepa en definitiva qué papel desempeñan los personajes que interpreta y cuál puede ser el resultado de leer cartas que tienen consigo historias de amor, humor y dolor. Dolor que se identifica con un sentido de lo urbano y lo prosaico a objeto de relatar la vida y la pasión de un hombre que se sabe en el fracaso y la mediocridad. Con todo, queda cuestionado todo evento de autoestima, dejando en evidencia la estupidez de su hecho mediático.
Texto publicado en la edición Cartas del corazón para Edith Piaf y otras piezas por la editorial The Latino Press de Nueva York.
Recientemente participó en el festival Off Art de Margarita con la mención especial por la iterpretación del actor José Sánchez.
Se presentó con éxito en el II Festival Internacional de Monólogos en Venezuela, actividad organizada por el Instituto de las Artes Escénicas y Musicales (IAEM)
...Sánchez es un intérprete que ante todo conduce emociones y sin dudas supo explorar las situaciones que el rol encomendado le deparó. Este ser solitario, al margen de sus propios engaños, hace de la voz de Edith Piaff su única compañía en la herrumbre de una habitación solitaria, sin otra voz, sin otra comunicación de retorno que el canal frío de un televisor con el que dialoga. Sánchez recoge sus cartas del corazón y su emoción final nos embarga hasta las lágrimas.
Rodolfo Rodríguez/teatroenmiami.net
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